Introducción
En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la resistencia a los antimicrobianos como una de las diez amenazas para la salud pública más importantes a escala mundial a las que se enfrenta la humanidad [1].
En 2022, la Comisión Europea, junto con los Estados miembros de la Unión Europea (UE), identificaron la resistencia a los antimicrobianos (RAM) como una de las tres principales amenazas prioritarias para la salud en la UE [2]. Se calcula que más de 35.000 personas en la UE/Espacio Económico Europeo (EEE) y más de 1,2 millones a nivel mundial, mueren anualmente a causa de infecciones por bacterias farmacorresistentes [3]. Los últimos datos muestran tendencia al crecimiento del número de infecciones y muertes atribuibles a bacterias resistentes a antimicrobianos, especialmente en entornos sanitarios [2].
La RAM es un problema complejo, que precisa ser abordado desde un enfoque multisectorial unificado, a través del concepto «Una sola salud», mediante la colaboración entre los sectores de la salud humana, la sanidad animal, los alimentos, el agua y el medio ambiente. La lucha contra la RAM requiere un alto nivel de colaboración entre sectores y entre países, en particular a escala mundial [4].
Los Programas de Optimización del Uso de Antimicrobianos (PROA) forman parte de la estrategia «Una sola salud». Entre sus objetivos se encuentran optimizar la prescripción de antimicrobianos, mejorar los resultados clínicos en los pacientes, reducir los efectos adversos derivados del uso de antimicrobianos, incluyendo aquí las RAM, y fomentar el uso de terapias antimicrobianas coste-eficaces [5].
Dentro de las funciones estratégicas de los PROA se halla, la monitorización de indicadores de diversa índole, para poder evaluar la situación del centro, priorizar necesidades, diseñar actividades y evaluar el impacto de las mismas de forma adecuada. Estos indicadores pueden ser de estructura, proceso y resultado. Entre los indicadores de proceso se encuentra la monitorización del consumo de antimicrobianos [5].
Gutiérrez-Urbón et al. [6] publicaron en el año 2019 una serie de indicadores para analizar el uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo que suponen un avance respecto a los indicadores clásicos del consumo de antimicrobianos [6,7]. La selección de estos indicadores se basó en priorizar el consumo de los antibióticos de elección en las infecciones principales descritos en las guías y protocolos de referencia, en disminuir el consumo de antibióticos en general y de mayor espectro en particular por el impacto en la selección y diseminación de resistencias, así como en la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos de medidas de adecuación y simplificación terapéutica como la reducción del espectro de actividad antimicrobiana o la terapia secuencial con el paso a vía oral [6].
Los equipos PROA pueden emplear intervenciones educativas, restrictivas y no restrictivas o de ayuda a la prescripción, destinadas a mejorar el uso de antimicrobianos. Estas últimas se consideran especialmente relevantes por su mayor aceptación entre los profesionales y su potencial eficacia a largo plazo. Entre las estrategias no restrictivas destacan las auditorías no impositivas de ayuda a la prescripción [8]. No hemos identificado estudios que analicen el impacto de incrementar la frecuencia de las reuniones del equipo PROA en las que se realizan estas auditorías sobre el uso de antimicrobianos.
Los objetivos del presente estudio fueron evaluar cómo repercutió en el uso de antimicrobianos el incremento de la periodicidad de las reuniones en las que el grupo PROA efectuó auditorías no impositivas de ayuda a la prescripción, a través del estudio de los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. [6], y comparar los resultados de estos indicadores con los de otros centros de similar complejidad mediante la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos desarrollada por el Grupo de Atención Farmacéutica en Enfermedades Infecciosas (grupo AFinf) de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), en colaboración con el Plan Nacional Resistencia Antibióticos (PRAN) [9,10].
Material y métodos
Nuestro estudio se llevó a cabo en un hospital general con 105 camas, que presta atención a un área sanitaria con 41.865 habitantes (según el censo año 2023). El grupo PROA hospitalario inició su actividad a finales de 2016. Desde su creación ha experimentado modificaciones en su composición, así como en la frecuencia de las reuniones en las que efectúan auditorías no impositivas de ayuda a la prescripción. El año 2022 fue el último en el que el grupo PROA estableció una frecuencia de una reunión semanal, adoptando desde enero de 2023 hasta la actualidad una frecuencia de dos reuniones por semana, salvo en los casos en que problemas organizativos lo impidieran.
En los años 2022 y 2023, el equipo PROA estuvo formado por una persona especialista en microbiología, dos en medicina interna, una en traumatología, una en cirugía y una en farmacia.
El equipo PROA realiza sus intervenciones principalmente mediante auditorías no impositivas de ayuda a la prescripción. El método de trabajo es el siguiente: 1º) se identifican los pacientes ingresados en el hospital: con prescripciones de más de 72 horas de antibióticos alto impacto ecológico (cefalosporinas de 3ª, 4ª y 5ª generación, piperacilina-tazobactam, carbapenémicos y otros antimicrobianos de amplio espectro), con prescripciones de más de 72 horas de antimicrobianos en los que se considera prioritaria la terapia secuencial (quinolonas i.v., voriconazol i.v.), con prescripciones de más de 7 días de duración de cualquier antibiótico y con interconsultas pendientes de resolver solicitadas al equipo PROA; 2º) se revisa la historia clínica (diagnóstico, resultados de cultivos, biomarcadores de inflamación e infección, antibioterapia, etc.) y el sistema de información de laboratorio (resultados de cultivos pendientes de validar, etc.) y se debate dentro del equipo PROA la intervención a proponer; 3º) si se considera necesario realizar cambios para optimizar la antibioterapia en el paciente, el equipo PROA propone dichos cambios al médico prescriptor a través de una nota clínica en la historia clínica electrónica del paciente.
Diseño del estudio
En primer lugar, se llevó a cabo un estudio de cohortes retrospectivo, que comparó el uso de antimicrobianos mediante los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. [6] en el año 2023 (primer año en el cual el equipo PROA se reunió con mayor frecuencia, con dos reuniones semanales) respecto al año 2022 (último año en el cual el equipo PROA se reunió una vez por semana). Se evaluaron las etapas: enero-diciembre 2023 (12 meses) versus enero-diciembre 2022 (12 meses).
A continuación, se compararon los resultados de estos indicadores con los de otros centros de similar complejidad (hospitales con menos de 200 camas) a través de la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos desarrollada por el grupo AFinf de la SEFH en colaboración con el PRAN [9].
Participantes
Para la primera etapa del estudio, se incluyó el consumo de antimicrobianos del grupo de antibacterianos para uso sistémico (J01) y del grupo de antimicóticos para uso sistémico (J02) de nuestro hospital en los años 2023 y 2022, en todos los servicios que generaron estancias hospitalarias, con excepción del Servicio de Pediatría. En la segunda fase del estudio, los consumos incluidos en la primera etapa se compararon con los consumos de otros centros de similar complejidad (hospitales de menos de 200 camas).
Variables
Para alcanzar el primer objetivo del estudio, se comparó el resultado de los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. [6] entre ambas cohortes (2023 versus 2022). Estos indicadores se basan en el consumo en dosis diaria definida (DDD) por 100 estancias de determinados grupos y agentes antimicrobianos de los grupos de antiinfecciosos J01 y J02. La DDD se define como la dosis media de mantenimiento diaria de un fármaco utilizado para su principal indicación en adultos [11].
Para lograr el segundo objetivo, se comparó el resultado de los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. de los años 2023 y 2022 de nuestro hospital, con los resultados de los indicadores de otros centros con similar nivel de complejidad (hospitales de menos de 200 camas).
Fuentes de datos
En nuestro centro, el número de estancias hospitalarias se obtuvo mediante el programa Data Warehouse Analytical Tool
® (26.05.00, Shared Medical Systems Corporation, EE. UU.); los datos sobre el consumo de antimicrobianos se extrajeron del programa Farmatools
® (3.0, Glintt Healthcare, Portugal), y el número de intervenciones no impositivas de ayuda a la prescripción realizadas por el equipo PROA se obtuvo de la memoria de actividad anual del PROA. Para la comparación con otros centros de similar complejidad, nuestros datos sobre estancias hospitalarias y consumo de antimicrobianos fueron introducidos en la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos [9].
Análisis estadístico
Para la realización de la primera fase del estudio, se recopiló en un archivo Excel
® (16.0, Microsoft Corporation, EE. UU.), la información relativa al consumo de antimicrobianos (año, trimestre, servicio, subgrupo terapéutico (ATC2), subgrupo farmacológico (ATC3), subgrupo químico (ATC4), principio activo (ATC5), vía de administración, especialidad farmacéutica y consumo en unidades) y actividad hospitalaria (estancias). Para calcular las DDD, se empleó el ATC/DDD Index 2024, publicado por el
Collaborating Centre for Drug Statistics Methodology de la OMS [11]. Se estimó el consumo en DDD/100 estancias de cada principio activo y vía de administración. Posteriormente, se estimaron los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo por año y trimestres. Se comparó el resultado de los indicadores del año 2023 en relación con el 2022, mediante la diferencia entre ambos en valores relativos (porcentajes). La evolución del resultado de los indicadores por trimestres se representó gráficamente mediante gráficos de líneas.
Para la segunda parte del estudio, se subieron a la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos [9] los datos sobre el consumo de antimicrobianos (archivo Excel
® con los códigos nacionales, nombre de los medicamentos y número de unidades consumidas) y el número de estancias, de los años 2022 y 2023. Al introducir los datos de consumo de antimicrobianos y estancias del centro, la plataforma devolvió el resultado de los indicadores en valores absolutos (resultado de los indicadores en nuestro hospital) y relativos (posicionamiento en percentiles de los resultados de los indicadores de nuestro centro respecto a los de otros centros de similar complejidad).
Ética
Para el desarrollo de este estudio se contó con la autorización de la Gerencia y la Dirección de Asistencia Sanitaria y Salud Pública del Área I del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). El estudio no incorporó a pacientes ni datos relacionados con ellos, por lo cual no fue necesaria la aprobación por un Comité de Ética de la Investigación de medicamentos (CEIm).
Resultados
En los años 2023 y 2022 se efectuaron, respectivamente, un total de 358 y 101 intervenciones no impositivas de ayuda a la prescripción.
Se comparó el resultado de los indicadores del año 2023 en relación con el 2022, calculando la diferencia entre ambos en valores relativos (porcentajes) (Tabla 1).

En 2023, respecto al 2022, se consiguió mejorar 7 de los 13 indicadores. Mejoraron los indicadores: consumo global de antifúngicos sistémicos, consumo de carbapenémicos, ratio metronidazol/piperacilina-tazobactam + carbapenémicos, consumo de fosfomicina, ratio agentes activos frente a
Staphylococcus aureus meticilín-sensible (anti-SASM)/agentes activos frente a
Staphylococcus aureus meticilín-resistente (anti-SARM), ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam y ratio fluconazol/equinocandinas. Empeoraron 6 de los 13 indicadores: consumo global de antibacterianos, consumo de fluoroquinolonas, ratio macrólidos i.v./fluoroquinolonas respiratorias i.v., terapia secuencial, ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico y diversificación de betalactámicos antipseudomónicos.
La evolución del resultado de los indicadores por trimestres se representó gráficamente mediante gráficos de líneas (Figuras 1 y 2).

Los resultados de los indicadores en los años 2022 y 2023 se compararon con los de otros centros de similar complejidad (hospitales con menos de 200 camas), distribuidos por toda España: 44 hospitales en 2022 y 49 en 2023. La plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos no proporciona datos sobre la distribución geográfica de los hospitales, por lo que esta se desconoce. Los resultados fueron posicionados en percentiles (Tabla 2).
Discusión
Hallazgos principales e interpretación de los mismos
El hallazgo principal de este estudio fue que el aumento en la frecuencia de reuniones del equipo PROA se asoció con una mejora parcial en los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en consumo. En concreto, en 2023 respecto a 2022 se consiguió mejorar 7 de los 13 indicadores evaluados. Especial relevancia adquiere la mejoría en varios indicadores relacionados con el uso de agentes de amplio espectro, con el objetivo de reducir el impacto ecológico de la antibioterapia. Se observaron resultados favorables en los indicadores: consumo de carbapenémicos (disminuyendo un 34,54%), ratio metronidazol/piperacilina-tazobactam + carbapenémicos (aumentando un 50,55%), ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam (creciendo un 23,50%), ratio agentes anti-SASM/anti-SARM (incrementándose un 2,55%) y consumo de fosfomicina (aumentando ligeramente un 0,14%).
En comparación con otros centros de similar complejidad, en 2023 el consumo de carbapenémicos se situó en el percentil 63 y la ratio agentes anti-SASM/anti-SARM en el percentil 62. Por el contrario, la ratio metronidazol/piperacilina-tazobactam + carbapenémicos, la ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam y el consumo de fosfomicina se situaron en los percentiles 41, 29 y 14 respectivamente, lo cual podría orientar al grupo PROA a tomar acciones de mejora.
También se observó una evolución favorable en los indicadores relacionados con el uso de antifúngicos: se redujo un 53,68% el consumo global de antifúngicos sistémicos y se incrementó un 137,31% la ratio fluconazol/equinocandinas. En 2023, el consumo global de antifúngicos sistémicos se ubicó en el percentil 65 y la ratio fluconazol/equinocandinas en el percentil 60, posicionando adecuadamente en la comparativa con otros hospitales.
Por el contrario, empeoraron 6 de los 13 indicadores. El consumo global de antibacterianos aumentó levemente un 0,13% en 2023, a pesar del aumento en la frecuencia de reuniones, un hallazgo que puede comprenderse a la luz de un análisis complementario realizado por nuestro grupo [12]. En dicho estudio, se evidenció una disminución de la estancia media hospitalaria (-5,18%) entre los dos periodos comparados, lo que puede conllevar una aparente sobreestimación del consumo cuando se utiliza como denominador el número de estancias hospitalarias, debido a que este indicador no refleja adecuadamente la proporción de pacientes tratados. Al considerar el consumo en DDD/1000 ingresos, se observó una disminución del consumo de antibacterianos sistémicos (-3,55%), lo que indicaría una menor exposición de pacientes a antibióticos. Por otro lado, en 2023 el centro se posicionó en el percentil 57 en este indicador respecto al resto de hospitales comparados. El consumo de fluoroquinolonas, aunque se incrementó ligeramente un 1,17% en 2023, siguió mostrando un buen posicionamiento (percentil 71). Aun así, el aumento fue leve y el centro se situó favorablemente en comparación con otros hospitales. Sería conveniente conocer el número de pacientes con patología infecciosa y el tipo de infecciones tratadas en cada periodo, para valorar cómo estas variables pudieron influir en el consumo global de antibacterianos y de fluoroquinolonas.
Cabe resaltar el resultado negativo en el indicador de terapia secuencial (disminuyendo un 33,04%), situándose en el percentil 12 en 2023. Aunque este resultado es desfavorable, su interpretación debe considerar el tipo de infecciones tratadas, dado que en determinadas infecciones graves y/o de difícil acceso sería contraproducente el paso a vía oral [7].
La ratio macrólidos i.v./fluoroquinolonas respiratorias i.v. también mostró un resultado negativo (reduciéndose un 30,64%), aun así, el indicador se situó en el percentil 66 en 2023. Estudios previos han demostrado un aumento del consumo de macrólidos (azitromicina) durante la pandemia de COVID-19 en comparación con el periodo previo [13,14]. Es esperable que, con el paso del tiempo desde el fin de la pandemia, el consumo de macrólidos tienda a disminuir, lo que podría explicar la reducción observada en este indicador.
Hasta ahora, el equipo PROA ha priorizado en sus reuniones la revisión de: prescripciones de más de 72 horas de antibióticos de alto impacto ecológico (cefalosporinas de 3ª, 4ª y 5ª generación, piperacilina-tazobactam, carbapenémicos y otros antimicrobianos de amplio espectro), prescripciones de más de 72 horas de antibióticos en los que se considera prioritaria la terapia secuencial (quinolonas i.v., voriconazol i.v.), prescripciones de más de 7 días de duración de cualquier antibiótico y responder a las interconsultas.
Establecer como objetivo mejorar el uso de antimicrobianos apoyándose en los indicadores de uso basados en consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. podría ser una de las estrategias para seguir mejorando el uso de antimicrobianos en nuestro centro.
La ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico se redujo un 65,00%, ubicándose en el percentil 10 en el año 2023. El índice de diversificación de betalactámicos antipseudomónicos disminuyó un 22,53%, situándose en el percentil 14 en 2023. Potenciar el uso de amoxicilina en infecciones donde el inhibidor no es necesario y promover una mayor diversificación del uso de betalactámicos antipseudomónicos, podrían ser objetivos a considerar por el equipo PROA para mejorar el uso de la antibioterapia [6].
Factores de confusión y consideraciones metodológicas
Dado el diseño observacional del estudio, es importante reconocer que otros factores externos podrían haber influido en los resultados. Cambios en la epidemiología local, brotes, presión asistencial, así como la disponibilidad o desabastecimiento de determinados antimicrobianos, podrían haber modulado los patrones de uso observados. La ausencia de un análisis multivariable limita la capacidad para atribuir los cambios exclusivamente al aumento de la frecuencia de las reuniones del equipo PROA.
Comparación con estudios previos
No hemos hallado otros estudios que analicen la repercusión de incrementar la frecuencia de las reuniones del grupo PROA mediante los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. No obstante, se han publicado otros trabajos que han evaluado el efecto de la instauración de programas de optimización del uso de antimicrobianos mediante estos indicadores [7,15].
Lallana Sáinz et al. [7] compararon el resultado de los indicadores 12 meses antes y 9 meses después de la implantación de un PROA, en un hospital general de 234 camas, observando mejoras en 11 de los 13 indicadores. Solo empeoraron los indicadores terapia secuencial y la ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico.
Cantudo Cuenca et al. [15] en un hospital general de 194 camas, evaluaron los resultados de la instauración de un PROA dirigido por un farmacéutico clínico en colaboración con un médico preventivista y un microbiólogo, comparando dos años previos y dos años posteriores a su implantación. Obtuvieron resultados favorables en 8 indicadores: consumo global de antibacterianos, consumo global de antifúngicos sistémicos, consumo de carbapenémicos, consumo de fluoroquinolonas, ratio macrólidos i.v./fluoroquinolonas respiratorias i.v., consumo de fosfomicina, terapia secuencial y la ratio agentes anti-SASM/anti-SARM. Empeoró la ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam. Se mantuvo prácticamente constante la ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico. No fueron evaluados los indicadores: ratio metronidazol/carbapenémicos + piperacilina-tazobactam, diversificación de betalactámicos antipseudomónicos y la ratio fluconazol/equinocandinas.
El número de indicadores que mejoraron en nuestro estudio fue menor que en los estudios que evaluaron el impacto de la instauración de programas de optimización de antimicrobianos [7,15], siendo presumiblemente menor este resultado en nuestro estudio al compararse una etapa con reuniones del PROA más frecuentes frente a otra en la que las reuniones fueron menos frecuentes, pero en la que el PROA ya estaba instaurado. Al igual que en nuestro estudio, Lallana Sáinz et al. [7] obtuvieron resultados desfavorables en los indicadores de terapia secuencial y ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico.
Otros estudios evaluaron estos indicadores en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de nuestro entorno [16,17].
Rodríguez-Campos et al. [16] en una UCI con 96 camas que contaba desde hace años con un equipo PROA, analizaron la evolución a lo largo de 3 años de algunos de los indicadores. Se observaron tendencias favorables en los indicadores: ratio macrólidos i.v./fluoroquinolonas respiratorias i.v., ratio agentes anti-SASM/agentes anti-SARM, ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico, ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam y diversificación de betalactámicos antipseudomónicos; y desfavorables en los siguientes indicadores: consumo de fluoroquinolonas, consumo de carbapenémicos y ratio fluconazol/equinocandinas. La diferente metodología de dicho estudio, basada en el análisis del cambio porcentual trimestral promedio, limita la comparabilidad directa con los resultados de nuestro estudio, centrado en el análisis anual basado en valores absolutos y relativos.
Plasencia García et al. [17], en una UCI de 30 camas sin equipo PROA instaurado, compararon dos años consecutivos y observaron resultados positivos en 5 de los 13 indicadores: consumo de carbapenémicos, consumo de fluoroquinolonas, ratio amoxicilina/amoxicilina-clavulánico, ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam y ratio fluconazol/equinocandinas. Los autores sugieren que la mejora puede atribuirse al interés creciente en optimizar el uso de antimicrobianos, promovido por campañas institucionales como el PRAN y las recomendaciones de sociedades científicas, incluso en ausencia de un PROA formal.
Los resultados de nuestro estudio no son del todo comparables con los obtenidos en las UCI españolas, debido a las particularidades clínicas de estas unidades, a la distinta metodología aplicada [16] y a que se compararon etapas sin equipo PROA instaurado [17]. No obstante, se observaron coincidencias en la evolución favorable de algunos indicadores, como la ratio macrólidos i.v./fluoroquinolonas respiratorias y la ratio agentes anti-SASM/anti-SARM (Rodríguez-Campos et al. [16]) o el consumo de carbapenémicos, la ratio amoxicilina-clavulánico/piperacilina-tazobactam y la ratio fluconazol/equinocandinas (Plasencia García et al. [17]).
Limitaciones
Los indicadores empleados en este estudio representan un avance respecto a los clásicos indicadores de consumo de antimicrobianos, al evaluar usos estratégicos y permitir decisiones más específicas por parte de los equipos PROA. No obstante, presentan ciertas limitaciones. Como se ha señalado, la unidad DDD/100 estancias no proporciona información directa sobre el número de pacientes tratados, y su valor puede verse afectado por cambios en la estancia media hospitalaria, lo que penaliza a hospitales con menor estancia media y mayor número de ingresos [7,12,18-21].
Por otro lado, la DDD no refleja necesariamente la dosis diaria prescrita [11], lo que limita la aplicabilidad de estos indicadores en ámbitos como nefrología o pediatría, donde las dosis difieren sustancialmente de la DDD [8]. Por este motivo, no se incluyó en el presente estudio el consumo de antimicrobianos del servicio de pediatría. No se pudo excluir el consumo de pacientes con nefropatías, dado que en nuestro centro ingresan en el servicio de medicina interna.
Otra limitación importante es que los indicadores se basan exclusivamente en datos de consumo. Por tanto, su interpretación debería complementarse con información del mapa de resistencias microbianas local, el tipo y gravedad de las infecciones tratadas, la cartera de servicios del hospital y los resultados clínicos y microbiológicos obtenidos [6].
Asimismo, existe una limitación inherente al diseño del estudio: se trata de un estudio observacional retrospectivo, sin grupo control. La ausencia de un grupo control compromete la validez interna del estudio y puede limitar su validez externa. Además, al tratarse de un estudio unicéntrico, los resultados podrían no ser generalizables a otros centros con diferente estructura, complejidad asistencial o cultura organizacional.
Por el momento, son escasos los estudios publicados que evalúan estos indicadores. Sin embargo, cabe destacar que un número creciente de hospitales ha incorporado sus datos de consumo a la plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos, lo que aumenta progresivamente la validez externa de los resultados relativos y facilita su comparación entre centros de similar complejidad. No obstante, se desconoce si los centros utilizados como referencia en dicha plataforma cuentan con un equipo PROA y cuáles son sus características operativas, lo cual compromete la validez externa de nuestros resultados.
Fortalezas
Pese a las limitaciones, se destacan las siguientes fortalezas del estudio. No se han identificado otros trabajos que evalúen cómo afectó al consumo de antimicrobianos el incremento de la periodicidad de reuniones del equipo PROA, mediante los indicadores de uso de antimicrobianos basados en consumo propuestos por Gutiérrez-Urbón et al. Por otro lado, el estudio se desarrolló en un hospital de menos de 200 camas, un tipo de centro escasamente representado en la literatura actual.
Conclusión
El aumento de la frecuencia de las reuniones del equipo PROA podría estar asociado a mejoras parciales en el uso de antimicrobianos, según los indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en consumo.
Financiación
Los autores declaran no haber recibido financiación para la realización de este estudio.
Conflictos de intereses
Los autores declaran que no tienen conflictos de intereses.
Contribución de los autores
Conceptualización, M.I.Z.G. y T.R.A.; metodología, análisis formal y validación, M.I.Z.G. y J.M.F.C.; investigación, M.I.Z.G., J.R.P., A.B.S., M.A.P., J.R.S., E.C.A. y D.G.F.; conservación de datos, M.I.Z.G.; redacción-borrador original, M.I.Z.G.; redacción-revisión y edición, todos los autores. Todos los autores han leído y aceptado la versión publicada del manuscrito.
Referencias
- OMS. Resistencia a los antimicrobianos [Accessed: December 7, 2024]. Available from: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/antimicrobial-resistance
- Unión Europea. Acción de la UE en materia de resistencia a los antimicrobianos [Accessed: December 9, 2024]. Available from: https://health.ec.europa.eu/antimicrobial-resistance/eu-action-antimicrobial-resistance_es#documents
- Antimicrobial Resistance Collaborators. Global burden of bacterial antimicrobial resistance in 2019: a systematic analysis. Lancet. 2022;399(10325):629-55. Available from: http://www.doi.org/10.1016/S0140-6736(21)02724-0
- Unión Europea. Resolución del Parlamento Europeo, de 1 de junio de 2023, sobre la acción de la Unión para luchar contra la resistencia a los antimicrobianos (2023/2703(RSP)). Diario Oficial de la Unión Europea, Serie C, del 21 de diciembre de 2023. Available from: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=OJ:C_202301227
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Norma para la certificación de los equipos PROA: hospitalarios. Madrid: AEMPS; 2023.
- Gutiérrez-Urbón JM, Gil-Navarro MV, Moreno-Ramos F, Núñez-Núñez M, Paño-Pardo JR, Periañez-Párraga L. Indicadores del uso hospitalario de antimicrobianos basados en el consumo. Farm Hosp. 2019;43(3):94-100. Available from: http://www.doi.org/10.7399/fh.11163
- Lallana Sáinz E, Del Diego Salas J, Bueno Blázquez AG, Yagüe Águeda R, Jiménez Martínez IM, Tormo Domínguez M. Programa de optimización del uso de antimicrobianos (PROA): análisis de indicadores basados en el consumo. Rev OFIL ILAPHAR. 2021;4:386-91. Available from: http://www.doi.org/10.4321/s1699-714x20210004000010
- Rodríguez-Baño J, Paño-Pardo JR, Álvarez-Rocha L, Asensio Á, Calbo E, Cercenado E, et al. Programs for optimizing the use of antibiotics (PROA) in Spanish hospitals: GEIH-SEIMC, SEFH and SEMPSPH consensus document. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2012;30(1). Available from: http://www.doi.org/10.1016/J.EIMC.2011.09.018
- Grupo de Atención Farmacéutica en Enfermedades Infecciosas (grupo AFinf) de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). Plataforma de consumo hospitalario de antimicrobianos [Accessed: December 19, 2024]. Available from: https://www.sefh.es/acceso-consumo-antibioticos.php
- Gutiérrez-Urbón JM. Indicators of the use of antibiotics in hospital emergency departments. Farm Hosp. 2024;48(2):49-50. Available from: http://www.doi.org/10.1016/j.farma.2024.02.004
- WHO Collaborating Centre for Drug Statistics Methodology. International language for drug utilization research. Oslo: Norwegian Institute of Public Health; 2024 [Accessed: April 7, 2024]. Available from: https://atcddd.fhi.no/
- Zas-García MI, Fernández-Carreira JM, Rodríguez-Prida J, Blanco-Suárez A, Álvarez-Pérez M, Rubio-Sanz J, et al. Repercusión del aumento de la periodicidad de las reuniones en las que el equipo del Programa de Optimización del Uso de Antimicrobianos realizó auditorías no impositivas de ayuda a la prescripción en el consumo de antimicrobianos. Rev Esp Quimioter 2025; 38(4): 305-318. Available from: http://www.doi.org/10.37201/req/022.2025
- Ul Mustafa Z, Salman M, Aldeyab M, Kow CS, Hasan SS. Antimicrobial consumption among hospitalized patients with COVID-19 in Pakistan. SN Compr Clin Med. 2021;3(8):1691-1695. Available from: http://www.doi.org/10.1007/s42399-021-00966-5
- González-Furelos T, Rodríguez-Legazpi I, Fraga-Bueno E, Rodríguez-Penín I. Evaluación del consumo de antibióticos en la Unidad de Cuidados Intensivos desde 2016 a 2020 en un hospital de segundo nivel. Pharm Care Esp. 2022;24(5):27-38. Available from: http://www.doi.org/10.60103/phc.v24i5.784
- Cantudo-Cuenca MR, Jiménez-Morales A, Martínez-de la Plata JE. Pharmacist-led antimicrobial stewardship programme in a small hospital without infectious diseases physicians. Sci Rep. 2022;12(1):9501. Available from: http://www.doi.org/10.1038/s41598-022-13246-6
- Rodríguez-Campos E, Guisado-Gil AB, Peñalva G, Fernández-Rubio B, Aldabó T, Herrera-Hidalgo L, et al. Application of new indicators to assess the quality of antimicrobial use in intensive care units. Int J Antimicrob Agents. 2023;62(2):106865. Available from: http://www.doi.org/10.1016/j.ijantimicag.2023.106865
- Plasencia García I, Tévar Alfonso E, Ferrer Machín A, Betancor García T, Merino Alonso J, Martín Velasco M. Indicadores basados en consumo en una Unidad de Cuidados Intensivos sin implantación de PROA. Rev OFIL ILAPHAR. 2023;33(1):27-31. Available from: http://www.doi.org/10.4321/s1699-714x2023000100006
- Filius PM, Liem TB, van der Linden PD, Janknegt R, Natsch S, Vulto AG, Verbrugh HA. An additional measure for quantifying antibiotic use in hospitals. J Antimicrob Chemother 2005;55(5):805-808. Available from: http://www.doi.org/10.1093/jac/dki093
- Kuster SP, Ruef C, Ledergerber B, Hintermann A, Deplazes C, Neuber L, et al. Quantitative antibiotic use in hospitals: comparison of measurements, literature review, and recommendations for a standard of reporting. Infection. 2008;36(6):549-559. Available from: http://www.doi.org/10.1007/s15010-008-7462-z
- Grau S, Bou G, Fondevilla E, Nicolás J, Rodríguez-Maresca M, Martínez-Martínez L. How to measure and monitor antimicrobial consumption and resistance. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2013;31(Supl 4):16-24. Available from: http://www.doi.org/10.1016/S0213-005X(13)70128-9
- Collado R, Losa JE, Álvaro EA, Toro P, Moreno L, Pérez M. Evaluación del consumo de antimicrobianos mediante DDD/100 estancias versus DDD/100 altas en la implantación de un Programa de Optimización del Uso de Antimicrobianos. Rev Esp Quimioter. 2015;28(6):317-321.